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Qué visitar en Lhasa, capital del Tíbet y “techo del mundo”

El Tíbet ha sido una provincia de China por más de 50 años. Una región autónoma al sureste de la nación con un carácter único moldeado por más de mil años de budismo tibetano, una cultura que ha producido una de las civilizaciones más ilustradas del planeta.

Conocido como “el techo del mundo” gracias a ubicarse a casi 4 mil metros sobre el nivel del mar, el Tíbet es un destino sin igual para cualquier viajero, y ya sea que vaya de senderismo, por motivos religiosos o por mera curiosidad, los colores de los impresionantes paisajes del Tíbet, su gente y su cultura siempre son una grata sorpresa.

Lhasa, la ciudad capital, a 3,650 metros sobre el nivel del mar, es todo un tesoro para la humanidad. Considerada como una de las ciudades más ocultas del mundo (situada en las impresionantes montañas del Himalaya, las cuales la apartaron del mundo exterior fungiendo como muralla natural), es un destino encantador donde se mezcla lo sagrado y lo puro con la modernidad. Sede tradicional de los Lamas, es hogar de los siguientes sitios que no puedes perderte al visitarla:

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Palacio Potala

El Potala o templo de Lhasa, es un castillo blanco de 13 pisos y techos dorados donde los monjes tibetanos realizan sus ceremonias, y se le considera la máxima expresión de la arquitectura tibetana. Residencia de los Dalái Lama desde 1648 hasta 1959, abarca un área de 410 mil metros cuadrados y fue nombrado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1994. Sin duda, es uno de los principales lugares de interés en todo el Tíbet.

Palacio y jardín Norbulingka

El palacio, construido en 1755, es el lugar donde el Dalai Lama pasaba los días cálidos de verano tratando asuntos, llevando a cabo actividades religiosas, celebraciones y descansando. Es el palacio de verano del Tíbet y su nombre significa “la joya del parque” en lengua tibetana, ya que entre sus atractivos está el jardín más grande hecho por el hombre en el Tíbet. En sus 19 hectáreas de superficie, los visitantes pueden adorar a Buda, relajarse e incluso conocer el proceso de producción de Thangka, un tipo único de pintura tibetana con bordados de seda que representa religión, historia, política, cultura y vida social del Tíbet.

Monasterio de Jokahng

Éste es el más famoso de los templos budistas del Tíbet en Lhasa y orgullo del pueblo tibetano. Centro espiritual de la ciudad, es también Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, y se cree que probablemente se construyó en el año 642 bajo el mando del rey Songsten Gampo, lo que lo hace uno de los primeros construidos en Lhasa. Es también uno de los más venerados al albergar una imagen de Jowo, el joven Buda, la cual se dice fue esculpida cuando Siddhãrtha Gautama (Buda) estaba vivo.

Calle Barkhor

En el casco antiguo de Lhasa, la calle Barkhor rodea el templo Jokhang, construida gracias a la enorme cantidad de peregrinos budistas que llegaban a la ciudad tras la construcción del famoso templo. Hoy en día es un destino obligado para los viajeros que llegan al Tíbet y donde se pueden ver a miles de peregrinos diariamente caminando en el sentido de las manecillas del reloj a lo largo de esta calle con molinillos de oración, o descansando después de muchos kilómetros de peregrinación hasta este lugar sagrado. Aquí, el visitante se encuentra con la verdadera personalidad de Lhasa y, caminando por su pavimento de piedras pulidas a mano, las variadas tiendas de molinillos de oración, prendas tibetanas, artículos religiosos o hasta cuchillos y Thangkas, la convierten en un paseo que bien vale la pena hacer al estar en este lugar.

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